A qué edad llevar a tu hijo al ortodoncista
A qué edad llevar a un niño al ortodoncista, qué se revisa en la primera cita y qué problemas conviene tratar temprano. Evaluación de $45 en Via España.
La pregunta llega casi siempre con el niño ya de diez u once años y los dientes montados: ¿no es muy temprano para brackets? La respuesta suele sorprender, porque la primera evaluación debería haber sido años antes.
No para poner aparatos, sino para mirar cómo están creciendo los maxilares. Hay cosas que a los siete años se corrigen guiando el crecimiento y que a los quince ya solo se resuelven moviendo dientes o, en casos extremos, con cirugía.
La primera evaluación: alrededor de los 7 años
A esa edad ya salieron los primeros molares definitivos y los incisivos de adelante, y con eso el ortodoncista puede ver cómo va a cerrar la mordida y si hay espacio suficiente para el resto de los dientes.
En la mayoría de los casos, la conclusión es esperar y controlar cada cierto tiempo. Y está bien: el objetivo de esa cita no es empezar un tratamiento, es detectar a tiempo el grupo pequeño de casos donde actuar temprano cambia el resultado.
Qué se revisa en esa cita
- La mordida: si los dientes de arriba cierran por dentro de los de abajo, si la mordida queda abierta o si el mentón va muy adelantado.
- El espacio: si los dientes de leche están muy juntos, es señal de que los definitivos, que son más grandes, no van a caber.
- El recambio: dientes de leche que no se caen, definitivos que no bajan o que salen por donde no deben.
- Los hábitos: chuparse el dedo, el chupón después de los tres años, empujar con la lengua o respirar por la boca.
- Los frenillos y las encías, que a veces explican un espacio entre los dientes de adelante.
Con una radiografía panorámica se confirma qué dientes vienen en camino y en qué posición. Sin eso, buena parte de la evaluación sería adivinar.
Qué conviene tratar temprano
Hay situaciones en las que esperar a los doce años cuesta caro:
- Mordida cruzada: cuando la arcada de arriba es más estrecha que la de abajo, un expansor de paladar resuelve en meses lo que después necesita otro tipo de tratamiento.
- Pérdida temprana de dientes de leche: se resuelve con un mantenedor de espacio antes de que el hueco se cierre.
- Hábitos de succión que ya están deformando la mordida: cuanto antes se corten, menos huella dejan.
- Mordida abierta o dientes de arriba muy salidos, que además aumentan el riesgo de fractura en una caída.
En estos casos se trabaja con aparatos de ortopedia, que guían el crecimiento en lugar de mover dientes uno a uno.
Y los brackets, ¿cuándo?
La ortodoncia con brackets suele empezar cuando ya cambiaron casi todos los dientes de leche, entre los 11 y los 13 años. Antes de eso, poner brackets en una boca a medio cambiar rara vez tiene sentido.
Cuando el caso lo permite, también existen los alineadores para adolescentes. Lo que decide no es la edad exacta ni la moda, sino el recambio de los dientes y el tipo de problema.
Si tu hijo ya está en esa etapa, en nuestro sitio hermano explicamos los tipos y las etapas de la ortodoncia con detalle.
Cómo es la cita con nosotros
La evaluación cuesta $45. Se revisa la boca del niño, se toman las radiografías necesarias y se te explica en pantalla qué se ve, qué conviene hacer ahora, qué puede esperar y cuánto costaría cada parte.
Si no hace falta tratamiento, se te dice y se agenda un control. Preferimos que vuelvas en un año a que empieces algo que el niño todavía no necesita.
La regla simple: una evaluación alrededor de los 7 años, aunque los dientes se vean bien. Es una cita corta que muchas veces termina en un no hace falta nada, y otras evita años de tratamiento.
Agenda la evaluación de $45 en la Clínica Martinelli García, Centro Especializado San Fernando, Mezanine, Vía España, Ciudad de Panamá. Atendemos de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. y sábados de 8:00 a.m. a 1:00 p.m. También puedes escribirnos al WhatsApp 6676-3096.
Más sobre el servicio de ortodoncia infantil de la Clínica Martinelli García en el sitio de la clínica.
Esta información es orientativa y no sustituye la consulta con el odontopediatra o el ortodoncista. El plan de tratamiento y los precios se definen después de revisar la boca del niño en la clínica.
Cómo llegar a la Clínica Martinelli García
Centro Especializado San Fernando, Mezanine, Vía España, Ciudad de Panamá. Lunes a viernes de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. y sábados de 8:00 a.m. a 1:00 p.m.
Evaluación de ortodoncia para tu hijo por $45
Ortodoncia infantil en Vía España · Dr. J. Guillermo Martinelli
Agenda tu cita por WhatsApp☎︎ Llámanos: 229-6701Más sobre ortodoncia infantil →Preguntas frecuentes sobre a qué edad llevar al niño al ortodoncista
La primera evaluación con el ortodoncista se recomienda alrededor de los 7 años, cuando ya salieron los primeros molares e incisivos definitivos. Los brackets, en cambio, suelen empezar entre los 11 y los 13 años, cuando casi todos los dientes de leche fueron reemplazados. Entre una cosa y otra puede haber tratamientos de ortopedia si el caso lo pide.
Cuando se trabaja guiando el crecimiento de los maxilares en niños se habla de ortopedia dentofacial u ortodoncia interceptiva. Ortodoncia, a secas, es el movimiento de los dientes con brackets o alineadores, que suele venir después. Muchas veces un mismo caso pasa por las dos etapas.
Se puede evaluar igual, y de hecho es el momento en que se detectan las mordidas cruzadas y la falta de espacio. Con dientes de leche no se ponen brackets, pero sí se usan aparatos de ortopedia cuando hace falta. En la mayoría de los casos, el resultado de esa cita es control cada seis o doce meses.
Después de los tres o cuatro años, sí: la presión constante empuja los dientes de arriba hacia adelante y puede dejar la mordida abierta. Cuanto antes se corte el hábito, más fácil es que la mordida se acomode sola. Si ya dejó huella, el ortodoncista valora si hace falta un aparato.
La consulta de evaluación en la Clínica Martinelli García cuesta $45 e incluye la revisión de la boca y la explicación del caso. El tratamiento, si hace falta, se presupuesta aparte según lo que el niño necesite; no se da un precio cerrado por teléfono.